Trump genera alarma en Groenlandia por su interés en la isla: crece el miedo entre la población
Las recientes declaraciones del presidente Donald Trump sobre su interés en controlar Groenlandia han provocado una ola de preocupación en la isla ártica, donde autoridades locales advierten sobre un impacto psicológico y social entre la población. Funcionarios del gobierno autónomo han sido enfáticos: Groenlandia no está en venta, aunque están dispuestos a ampliar la cooperación en seguridad con Estados Unidos.
Naaja Nathanielsen, ministra de Negocios y Recursos Minerales de Groenlandia, aseguró que la población se encuentra muy, muy preocupada por la retórica proveniente de Washington. Durante una compilecencia ante legisladores del Parlamento británico, afirmó que el clima de incertidumbre ha afectado profundamente a la sociedad.
La gente no duerme, los niños tienen miedo y esto lo ocupa todo, declaró la funcionaria, subrayando que resulta difícil comprender por qué un aliado considera la posibilidad de tomar control del territorio.
Las declaraciones se produjeron previo a una reunión clave en Washington entre autoridades de Groenlandia, Dinamarca y altos funcionarios estadounidenses, en medio del aumento de las tensiones diplomáticas.
Nathanielsen reconoció que Estados Unidos considera a Groenlandia parte de su seguridad nacional, especialmente por su ubicación estratégica en el Ártico, una región cada vez más relevante ante la inseguridad geopolítica global.
La ministra explicó que Groenlandia está abierta a reforzar el patrullaje y el monitoreo en el Ártico, pero rechazó de forma tajante cualquier escenario de venta o anexión territorial.
Entendemos la necesidad de hacer las cosas de manera diferente, pero creemos que se puede lograr sin el uso de la fuerza, afirmó.
El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, y el secretario de Estado, Marco Rubio, sostendrán una reunión con los ministros de Relaciones Exteriores de Dinamarca y Groenlandia el próximo 14 de enero en la Casa Blanca.
El encuentro busca abordar el interés de Trump en adquirir Groenlandia, una idea que ha generado fricciones entre aliados históricos y ha puesto a prueba la estabilidad dentro de la OTAN.
El primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, reiteró junto a la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, que la isla no desea ser propiedad de Estados Unidos ni estar gobernada desde Washington.
Frederiksen aseguró que Dinamarca está dispuesta a invertir más en la seguridad del Ártico, aunque reconoció que la presión ejercida por un aliado cercano ha sido difícil de manejar y que el conflicto podría escalar.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, se negó a intervenir directamente en la controversia. Desde Bruselas, afirmó que no es su función participar en disputas internas entre países aliados.
No comento discusiones dentro de la alianza, señaló, destacando que el papel de la OTAN es garantizar la seguridad del Alto Norte, región estratégica que incluye a Groenlandia.
Las tensiones aumentaron luego de que Trump reiterara que Estados Unidos necesita tomar Groenlandia para evitar que Rusia o China amplíen su influencia en la región. Incluso, la Casa Blanca evalúa diversas opciones, incluidas medidas extremas, lo que ha encendido las alertas diplomáticas.