Amenazas de bomba en la UNAM no cesan: todas han sido falsas, pero provocan temor y desalojos
Las amenazas de bomba en planteles de la UNAM se han convertido en un fenómeno recurrente desde el pasado 17 de septiembre, generando una ola de incertidumbre en distintos campus universitarios. Aunque todas las alertas han sido falsas, han provocado desalojos, suspensión de actividades académicas y creciente preocupación entre alumnos, personal académico y autoridades.
Este martes se reportó por primera vez una amenaza de bomba en un instituto de la Universidad Nacional Autónoma de México: el Instituto de Investigaciones Filológicas. Un vigilante del lugar recibió un mensaje en su celular alertando sobre un posible artefacto explosivo, lo que activó el protocolo de seguridad de la UNAM.
La Secretaría de Prevención y Apoyo a la Movilidad y Seguridad Universitaria, junto con elementos del cuerpo de bomberos, revisaron a fondo las instalaciones. Tras descartar cualquier riesgo, las actividades incluyendo cuatro congresos internacionales fueron reanudadas al mediodía.
A la par de las amenazas, otros incidentes han incrementado la sensación de inseguridad en la comunidad universitaria. La noche del lunes, en la Preparatoria 8, dos estudiantes detonaron cohetes de pirotecnia en el cubo de escaleras del edificio anexo C.
El estruendo generó confusión y temor entre los estudiantes. Funcionarios, personal de prefectura y miembros de la Comisión Local de Seguridad acudieron al lugar. La dirección del plantel informó que se presentará una denuncia ante el Ministerio Público, además de aplicar sanciones conforme a la legislación universitaria.
Las falsas amenazas de bomba en la UNAM comenzaron el 17 de septiembre en la FES Zaragoza, donde la dirección recibió un correo con la supuesta presencia de un artefacto explosivo. A partir de ahí, se sucedieron alertas similares en la Facultad de Economía, la Facultad de Ciencias, FES Cuautitlán, Facultad de Medicina Veterinaria, y Preparatorias 5, 6, 7 y 8.
Durante ese mismo periodo, el 22 de septiembre, ocurrió un hecho trágico: el asesinato de Jesús Israel, estudiante del CCH Sur, lo que aumentó el clima de tensión dentro de la máxima casa de estudios.
Debido a la seguidilla de incidentes, muchas escuelas optaron por suspender actividades presenciales por casi una semana. Las clases se retomaron después del 2 de octubre, pero las alertas continuaron, afectando la continuidad académica.
Académicos y miembros de la comunidad universitaria señalan que las amenazas buscan afectar la imagen de gobernabilidad dentro de la UNAM. Sin embargo, aseguran que la institución mantiene el control y la vigilancia constante en todos sus planteles. Las autoridades universitarias han reiterado que no se ha encontrado ningún explosivo en los múltiples operativos realizados, confirmando que se trata de falsas alarmas.