El Tren México-Querétaro saca a la luz vestigios de antiguas culturas
Los trabajos arqueológicos relacionados con el proyecto ferroviario han permitido recuperar piezas que revelan siglos de ocupación e intercambio cultural en el centro de México.
Los trabajos de salvamento arqueológico vinculados al Tren de Pasajeros México-Querétaro están aportando nuevas pistas sobre las culturas que habitaron el centro del país. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) estudia piezas cerámicas y figurillas recuperadas en distintos puntos de la ruta.
Los análisis identifican una ocupación continua desde el Preclásico Tardío, aproximadamente entre 400 antes de nuestra era y 200 de nuestra era, hasta el Posclásico Tardío, periodo que abarca de 1200 a 1521. La diversidad temporal muestra que la región mantuvo actividad durante muchos siglos.
Además de elementos relacionados con las culturas teotihuacana, tolteca y mexica, los especialistas identificaron vínculos con comunidades de la Huasteca, la Costa del Golfo, el Bajío, Oaxaca, Querétaro e Hidalgo. Los materiales sugieren que la zona formó parte de redes de intercambio más amplias.
Entre los objetos recuperados hay piezas utilitarias y rituales, vasijas y figurillas que representan formas humanas y animales. Algunos materiales fueron localizados en contextos asociados con entierros y templos, por lo que los arqueólogos analizan sus características para comprender mejor los usos y significados que tuvieron.
Para avanzar en la investigación, la Secretaría de Cultura y el INAH instalaron un Laboratorio de Cerámica en Tepeji del Río de Ocampo, Hidalgo. Ahí los especialistas clasifican, reconstruyen y comparan los fragmentos, con el fin de reconocer técnicas de elaboración y posibles relaciones entre regiones.
El trabajo arqueológico de salvamento busca documentar y proteger los vestigios encontrados durante obras de infraestructura. La intervención permite registrar los materiales antes de que avancen las labores de construcción y, al mismo tiempo, ampliar el conocimiento sobre asentamientos, prácticas cotidianas y contactos entre antiguas sociedades mesoamericanas.
Los hallazgos todavía están en etapa de análisis, por lo que las conclusiones pueden ampliarse conforme se estudien nuevas piezas. Las autoridades indicaron que algunos objetos representativos podrían exhibirse al público más adelante, lo que permitiría compartir parte de esta investigación con comunidades y visitantes interesados en la historia regional.